MARTILLO DE HEREJES
Carta ficticia de Jean Meslier a Sid Vicious encontrada bajo la cama de una habitación del Chelsea Hotel de New York:
Todas las religiones, sin excepción, son absurdas. Y además son falsas.
Cuando sus númenes [aquellas entidades que constituyen el centro de su cuerpo de creencias, el objeto principal de la religatio que supone un simultáneo sentimiento contradictorio de temor y adoración] dejan de ser objetos físicos, animales o seres humanos, pierden su significado fisicalista [no pueden situarse en un eje de coordenadas espacio-temporal.]
Aunque de formas diferentes en cada cultura, los seres humanos, necesitados de una cierta seguridad ante la evidencia de la propia muerte, inventaron a los dioses, primero con formas animales o inanimadas… y luego… a su imagen y semejanza los dioses fueron adquiriendo rasgos humanos. ¡Los dioses de los perros son superperros!
Los dioses antropomórficos son proyecciones de la imaginación humana que no sabe de límites racionales. Todo lo positivo elevado al infinito y encerrado en un solo ser: “el Ser”. ¿Que podemos conocer poco o mucho? Pues Dios es omnisciente… ¿Que tenemos más o menos fuerza?... Dios es omnipotente… Y así hasta el infinito. ¿Quién se atreve a no inclinarse ante “El Poder”, “El Saber” o “La Omnipresencia”? Y todo esto en manos del poder de la tribu o de la pólis: Pena de muerte y martirio para el que niegue, ponga en duda o piense en contra.
Alguien dirá que las religiones cumplen su “función”, que “verdadero” es lo que sirve, lo que resulta útil a una comunidad. Arrójese este pragmatismo a las llamas, pues no contiene más que sofistería e ilusión. Que le acompañen en su pira funeraria el sacerdote, la beata y todos los santos de los últimos días: ¡Ellos arderán en perfecta comunión y podrán por fin ocupar su lugar en el reino de los cielos! ¡Polvo fueron y en polvo se convirtieron! ¡Para ellos la vida eterna!
¡¡¡Dios salve a la reina y a su puto régimen fascista!!!

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