lunes, 28 de mayo de 2012

Persuasión (Nace la sabiduría en quien no la quisiera)


    A través de la historia, el ser humano se ha esforzado en construir todo un edificio retórico de saberes, instituciones, creencias, ideologías, convenciones sociales, códigos legales y morales, incluso éticos, para tratar de esconder en ellos su incapacidad de “ser él mismo”, su eterna contradicción de esperar lo que no llega, o de no esperar lo que llegará aunque no quiera. Toda esta retórica, el mismo lenguaje y también el pensamiento, sólo persiguen alejar la idea de la muerte; pretenden encontrar el fármaco que nos aleja del miedo a la muerte, pero la misma retórica es pensamiento de muerte que presupone lo que quiere cancelar.

    Carlo Michelstaedter, contrapuso la “persuasión” como única vía de escape a este absurdo. Fracasó en el momento de expresar su significado con palabras, pues el lenguaje, en cuanto humano, ya es retórica absurda. Acabó de redactar su tesis doctoral, la envió por correo a la Universidad de Florencia y… acabó con su vida, poco después de escribir “no estoy hecho para estas playas”. No obstante, sus palabras sobre la “persuasión” desprenden cierto optimismo…




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